06.06.08
La estrategia, ¿Puede ser planeada y controlada o no?
Existen múltiples corrientes en torno a las estrategias que se desarrollan y que se llevan a cabo en el interior de una empresa, de la manera en que estas se adoptan, de cómo se administran, y de cómo llevan o no, al objetivo que las hizo nacer. Porque eso es una estrategia, una serie de acciones que se llevan a cabo para llegar a un objetivo dado.
En el ámbito empresarial nos encontramos con que los actores que llevarán a cabo estas acciones, este proceso y camino para obtener lo que se desea, no son otra cosa que personas, seres humanos con emociones, vidas propias ajenas a la empresa y motivaciones que varían de acuerdo a su realidad personal, esto hace que la puesta en marcha de estrategias no sea algo coherente con planes fijos, permanentes o inanimados, la vitalidad de los seres involucrados en su realización hace que también la propia estrategia deba contar con una dosis de maleabilidad lo bastante alta como para permitir la adaptación a cualquier situación que estos actores puedan presentar.
Si se tratase de maquinas, las cuales tienen un comportamiento permanentemente inmutable, predecible y controlable, se podría trazar una ruta, una serie de pasos específicos que se puedan adaptar a estos entes inanimados, y estos la seguirían llegando al fin esperado, claro tras salvar problemas aleatorios del ambiente como fallos inesperados o agentes externos, pero todo esto podría planearse en planes de contingencia, medianamente sencillos de adaptar. Podría definirse fácilmente que fuerzas actúan sobre estos autómatas, que comportamiento presentan, que acciones y órdenes admiten y cuales rechazan, redefinir sobre ellos un número corto y finito de fuerzas que los rigen.
Quizás, también esto es viable para una empresa bajo el modelo industrial, como lo definiera Smith, donde los actores, personas, a la vista de la empresa no son más que entes capaces de realizar acciones muy específicas, a ese nivel al de máquinas.
Sin embargo, el modelo empresarial actual, notando claramente que se trata de un sistema complejo, formado por personas y más aún cuando se habla de nuestro medio, la informática donde lo subjetivo es la norma y se hace presente el servicio y el desarrollo de ideas, artes del alma, mucho más que de productos tangibles; notamos que esto no es aplicable, las personas cambian de parecer, notan detalles, toman decisiones personales, podemos trazar un mapa de lo que esperamos que hagan, pero jamás podremos determinar con certeza que esto será seguido a la medida. Queda atrás aquel pensador de antaño que enmarca a las personas en normativas, reglas y patrones rígidos pues es notable que cada ser actúa y piensa de maneras, únicas, en una palabra, cada quien tiene vida personal, tiene sentimientos y un sentido de vida que solo él conoce y maneja.
Es más bien esta guía, este mapa el que se adapta a estos entes que forman la empresa, o es así como debe ser, puesto que de otro modo el plan “deseado”, “esperado” simplemente seguirá sin suceder o llegará a término, en un momento totalmente desconocido o de manera deplorable contando con resultados peores a la inexistencia de un plan en absoluto.
Esto ha sido notado por autores como Henry Mintzberg, que nos menciona una estrategia de pasillo, donde si bien la empresa cuenta con rieles o pautas estas no son algo escrito en piedra si no que se constituyen en términos conductuales que pueden ser readaptados en la marcha, en el pasillo, cuando dos ejecutivos se encuentran y notan detalles, problemas, acciones correctivas que puedan adaptarse a lo que se hace o cambios radicales para implementar. Es así, la empresa está formada por individuos, por gente, seres que cambian, y como entidad superior su naturaleza funciona mucho mejor si se adapta a este comportamiento, anotando más en este tema, se puede considerar como Mintzberg profundiza en el tema del contexto, como fundamento para la gerencia apropiada, sin contexto no hay nada, y contexto es hablar de inteligencia, de adaptación.
Una definición de inteligencia, es la capacidad de adaptarse con que cuenta una persona, adaptarse es ser lo bastante maleable como para cazar en un nuevo ámbito o en nuevas características, la empresa debe tener este nivel, moverse, adaptarse si lo hace, es inteligente, obtiene los mayores beneficios porque esta despierta, dibujando las mismas formas que traza el ambiente que la rodea y donde busca establecerse, de otro modo el ambiente se mueve y la empresa podrá progresar quizás solo por golpes de suerte, puesto que lo más probable es que el ambiente simplemente cambie hacia otro sitio alejado de estos objetivos.
Puede definirse que se requiere determinado resultado en determinada cantidad de tiempo, eso está bien, lo que no está bien es que si no se está llegando a lo deseado, la burocracia impida cambiar el camino, cuando muy probablemente sea obvio por simple observación de los participantes un camino más lúcido.
Así, es notable que los paradigmas antiguos de lo estático, las reglas en piedra, el hombre reducido a parámetros han quedado muy atrás, la evolución es natural, cada persona sabe lo que es, como el despertar a la autoconciencia de reconocerse en el espejo, ahora la persona tiene motivación propia y si las empresas no se mueven hacia este nuevo paradigma, hacia esta realidad donde sus constituyentes las personas se mueven con constancia, simplemente no se adaptarán cesando su productividad.