06.26.08
INNOVACIÓN, ¿ES SIEMPRE UN BENEFICIO?
La innovación está definida etimológicamente como la idea de brindar una nueva cosa a un ambiente determinado, su uso habitual es el mismo, aunque en ocasiones es conveniente aclarar que no necesariamente tiene que ser de la misma forma, al igual que la mayoría de procesos relacionados con la creatividad no es algo que sea precisamente cuantificable o determinable por mucho que se busque la creación de reglas especificas para este.
Si observamos la historia notaremos que la innovación es lo único que diversifica los mercados ya que es esta la que consigue la inclusión de nuevos productos, considerándola de una manera amplia, puesto que no necesariamente al hablar de innovación estamos hablando de crear algo de la nada, mejor aún, nunca se crea nada, todo existe, lo único que se hace es ordenar elementos para hacerlos más o menos útiles al colocarlos en conjunto o al separarlos. Muchas veces se habla de creación pero básicamente esto es una falacia, podría pensarse que lo más cercano a una creación sea la generación de nuevas ideas, que la creación en la innovación es la idea que hace que los elementos que la conforman se conmuten, la idea de su uso; claro las ideas también podrían ser recicladas.
Pero anclándonos en este nivel de abstracción para este análisis, notamos que incluso cuando se descubre un nuevo producto accidentalmente, si se da un proceso innovador al adaptar el mismo al mercado, al incluirlo en una industria, incluso, la innovación en la conmutación de elementos se ha dado por si sola, pero ha ocurrido algo nuevo, al menos en forma ha incursionado por primera vez en el sistema.
Así, la innovación no es solo necesaria, pero inevitable, proceso natural de la evolución, de la inteligencia y de la sociedad, su negación es como la negación de la imaginación, pero el hecho de que la innovación ocurra no significa que sus resultados vayan a ser positivos, en este caso, redituables para la empresa.
Es claro al leer casos como los expuestos por Clayton Christensen, que la innovación efectivamente puede llevar a una empresa a quebrar, aunque también en estos mismos casos está claro que la propia innovación es la que puede llevar a una empresa al éxito, todo consiste en cómo se gestiona la innovación. Si, podría pensarse que al ser un proceso creador, un procedimiento que nace en lo intangible puramente y que en muchos casos permanece únicamente en este plano, no podría guiarse, pero es posible si se consigue observar las posibilidades, las opciones y si se determina con claridad que es lo que se está buscando. Christensen lo expone desde dos ángulos muy claros, una innovación que acumula que construye, y otra que retira elementos que regresa, la innovación disruptiva. De acuerdo con los casos expuestos por este autor, es notable que si una empresa se mantiene en la innovación acumulativa por demasiado tiempo su camino la llevará a sobrepasar las necesidades y tolerancia de los clientes a costa de otros elementos, que van desde el costo incrementado hasta la perdida de “ideas potenciales” que podrían estar en otra rama de innovación, rama que otra empresa puede tomar capturando a los clientes con algo que cubra su necesidad más congruentemente.
Surge así el dilema del innovador, innovar en una dirección o en otra, pero nótese, se trata de innovar de cualquier forma, incluso cuando se habla de restar a lo que se tiene. Y además es claro que si hay una gestión, el innovador, aún en su creatividad desbocada puede decidir hacia donde guiar sus esfuerzos si a “perfeccionar” un producto agregando, restando o viendo en una dirección totalmente diferente. Esto cabe dentro de los conceptos de la disrupción de bajo nivel o la de nuevo mercado.
Algo notable en la sociedad humana, envolviendo esto desde los comportamientos individuales y hasta como se mueve cada mercado, la informática de paso, es su lazo y similitud con el resto de procesos que ocurren en la naturaleza, la innovación, es una cosa usual para la evolución, cuando nace una nueva especie, puede ser para fracaso o para éxito, puede ser para mayor complejidad o para mayor simpleza, todo en búsqueda de mayor eficiencia. Por ejemplo una especie puede adquirir un órgano extra como los animales al abandonar el agua y desarrollar pulmones o puede perderlos como en este mismo caso al perder branquias y los miembros que otrora fueran indispensables para el otro ambiente, perder peso para cazar mejor, ganarlo para sobrevivir en climas inhóspitos, eficiencia simplemente. Es parecido a un proceso de prueba y error.
Cuando se habla de innovar, nuevamente como empresarios, vendedores de ideas, se intenta optimizar, o hacer creer que se ha optimizado, lo que requiera el cliente, el asunto es que al igual que en la naturaleza muchas veces no es posible observar que es lo que ocurrirá en el futuro si un producto estará dentro de lo que un cliente percibe como optimo, o no, quizás la respuesta más sencilla sea estar pendiente a las tendencias y nuevamente como en el tema de la estrategia, no apegarse a una sola a morir, la estrategia para innovar no debe ser únicamente la acumulativa o la disruptiva todo el tiempo, los equipos de desarrollo deben estar en disposición de cambiar los caminos que se toman al tomar decisiones de cómo continuar con algún desarrollo.
Claro no se ha de seguir una tendencia solo porque es lo que están haciendo las demás empresas, probablemente sea precisamente lo opuesto lo que más beneficios podría acarrear, Alfons Cornellá escribe un artículo sobre la “mala innovación” como una condena auto impuesta por las empresas cuando notan una explosión innovadora e intentan apegarse a la misma orientando a sus equipos a llegar a la tendencia, esto lo que hace es perseguir un mercado, mientras que la innovación tiene la cualidad de crear nuevos objetivos.
Un buen ejemplo de innovación disruptiva se da con el Ipod y en software su contraparte Itunes, este programa al contrario de otros reproductores retira casi todo dejando la menor cantidad de botones posibles y solo las funciones más básicas muy útil para el usuario, pero mejor aún para Apple, adapta un nuevo modelo de mercado, vender música desde el reproductor, llevando la tienda a un ejecutable, disrupción, retorno a lo básico en reproductor, retorno a la tienda con mejoras minimalistas, sumamente atractivo para los clientes. La innovación disruptiva puede ser incluso más compleja y beneficiosa que la acumulativa, una buena innovación disruptiva es una mina de oro.
Jim Collins autor del considerado clásico “empresas que perduran” expone un punto sumamente interesante, se trata de un especialista en el estudio de mercados y de empresas, ¿lo que ha notado? Las empresas que innovan no son casi nunca las que alcanzan la cima de los mercados, por ejemplo nos expone el caso de Microsoft, no ha sido esta la empresa que ha innovado generando los productos, solo ha tomado ideas de otras partes, y esas otras partes no son para nada tan exitosas, Collins dice “¡Es que la innovación no juega un rol importante para que una empresa sobresalga!”, Microsoft no innovo en productos como tal y en efecto su estado es obvio, pero cabe destacar que si innovo esta empresa en el sentido de la colocación del producto, en la cohesión de negocio con producto.
Collins también observa lo visto por Christensen con otras palabras “Ser demasiado innovativo puede ser un pasivo” refiriéndose a que muchas veces el status quo es mucho más redituable que la inversión en un producto que ya se puede considerar “completo”. Hora de dejar ese producto, devengar ganancias e invertir en otra parte.
En conclusión, la innovación es indispensable para los negocios, mucho más en informática, sin innovación no hay productos, pero esto no implica que la innovación hará exitosa a la empresa, si los productos que se crean no son lo que el mercado consumirá, y si no se gestiona correctamente el producto.
Resumidamente, hay que ver primero como se innova y luego con igual importancia, que se hará con la innovación, clave de esto, palabras de Bill Gates “nunca antes la innovación ofreció la promesa de tanto a tantos en tan poco tiempo”, Porter tenia razón, la innovación esta en el corazón de lo que mueve a los mercados pero el innovar en un producto no garantiza el éxito.
Albert Einstein, “La innovación no es el producto del pensamiento lógico, pero el resultado se apega a una estructura lógica”